La luz necesita la oscuridad
La no dualidad en la práctica

Sufrimos porque dividimos todo, juzgando, en 'bueno' y 'malo'. Queremos el éxito pero nos negamos a aceptar el fracaso – aunque el éxito nace del fracaso. Queremos el día pero odiamos la noche.
El taoísmo enseña que todas las experiencias están entrelazadas. La luz no puede existir sin la oscuridad. El descanso recibe su dulzura del cansancio. La alegría recibe su profundidad de la tristeza.
Comprender la no dualidad significa dejar de entrar en pánico cuando llega el invierno – los reveses. Sabes que es la condición para el próximo verano.
¿Qué 'oscuridad' de tu vida te ha dado algo que la luz nunca te dio?
La próxima vez que hoy surja una emoción difícil: en lugar de apartarla, salúdala. 'Ahí estás. Tú también perteneces.'